Celebremos nuestra Fiesta Patronal en comunidad y fraternidad, con la esperanza y confianza que el Señor nos lleva de su mano con misericordia infinita; con “fidelidad inviolable a la observancia exacta de las máximas del Evangelio, de los preceptos de la Iglesia y de las promesas del Bautismo”; y en camino al 55° Capítulo General “Enviadas a trascender fronteras para revitalizar la vida y la misión”. Retomar esta fecha del 21 de Noviembre, es celebrar juntas. “A fin de seguir a Cristo las hermanas abrazan la obediencia, pobreza y castidad”. (IP). Es recordar que, en nuestra Consagración y pertenencia a Dios, cada hermana va en un paso y ritmo diferentes, pero la meta es la misma: el proyecto de Marie Poussepin, camino de realización personal hacia la plenitud de Cristo, acompañado, guiado de la mano de este gran Misterio para nosotras: La Presentación de la Niña María en el Templo. Hecho significativo, legado de nuestra querida Madre Fundadora: “No deberán contar solo con ellas mismas para cosas que están por encima de su poder; pero pueden esperarlo todo del socorro de la Santísima Virgen, bajo cuya protección se han puesto; y para merecerla se esforzarán en acrecentar todos los días su devoción hacia Ella, acordándose que la mejor manera de honrarla, es imitar las virtudes que Ella practicó en un grado tan inminente. La tomarán por Patrona y celebrarán en su honor el día de la Presentación”. (RI). Meditar este Misterio es darle Gracias a Dios porque su “amor no tiene fin, ni se han agotado sus bondades. Cada mañana se renuevan. ¡Qué grande es su fidelidad! Y me digo: El Señor lo es todo para mí; ¡por eso en Él confío! ”Lm 3,22-24. Esto fue lo que recordaron nuestras 16 hermanas reunidas en Janville (Francia), manteniendo vivo el carisma dominicano de Marie Poussepin, tiempo decisivo de reconstitución y fidelidad al seguimiento y plan de Dios; cuando aparentemente ya no quedaba nada, surge en medio de las cenizas el fuego abrasador de algo aprendido en Sainville: retomar la centralidad en Cristo, la comunión fraterna, y el servicio de caridad. Una vez más pidamos al Señor a través de la niña María en el Templo, que como ella nos dejemos moldear para seguir, con esperanza, humildad y confianza de la mano de Él; que cada escalón sea grande, pequeño, firme o tembloroso, sea un paso para ir acrecentando lo que necesita cada hermana en comunidad para reinventar, revitalizar y redescubrir el designio de Dios en este acontecer histórico que estamos viviendo, en respuesta a un mundo sediento de Dios.

“Virgen de la Presentación, Niña de la generosidad y del amor primero, Joven del riesgo y de la entrega sin medida, Mujer de la disponibilidad y del servicio… Queremos, Madre, copiar tus virtudes: Ser audaces, sin miedos ni evasiones; generosas, sin cálculos ni complejos; comprometidas, sin pretensiones ni egoísmos. Queremos ser humildes, puras y pobres. Fieles, sencillas, orantes, alegres".

Hna. Nidia Beatriz Mesa Navarrete
 
Pintura realizada por la Hna. Ana Julia Parra,O.P.

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