Seguramente cuando escuchamos decir “el reino de Dios” podemos imaginar un reino inmenso lleno de lujos y grandeza, algo demasiado grande y despampanante, pero cuando Jesús dice «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta para que todo fermenta», podemos quedar algo confundidos e incluso decepcionados de no acertar en lo que estábamos imaginando, el reino de Dios nace desde algo oculto que no es muy perceptible ante cualquier ojo, es simple podemos vivir el reino de Dios en todos los aspectos de nuestra vida, desde las cosas que hacemos día a día, una oración, una hermosa acción, el reino de Dios habita en nuestros corazones y de nosotros depende que permanezca siempre con nosotros.

Eventos

Lun Mar Mié Jue Vie Sáb Dom
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del usuario a través de su navegación. Leer más