El evangelio de hoy habla de las costumbres religiosas del tiempo de Jesús y de cómo los fariseos enseñaban estas costumbres a la gente.
Jesús aprovecha esta ocasión dando una enseñanza en autenticidad: ¡La verdad está en el interior del ser humano!, no solo en el cumplimiento externo.
Con ello nos enseña que en la vida hay cosas esenciales y cosas segundarias, y que a veces éstas nos pueden desviar de lo que es verdaderamente importante.
En ocasiones podemos olvidarnos de las cosas esenciales enredándonos y desviando nuestra atención a las cosas segundarias; incluso a veces llegamos a convertir lo segundario en fundamental.
El evangelio de Marcos nos refiere, entre otros acontecimientos, la primera multiplicación de los panes y los peces, una vez finalizada pidió, Jesús.
Cuando llegaron a Genesaret desembarcaron y la gente los reconoció, recorrieron toda la comarca y por las ciudades y aldeas que pasaban, sacaban los enfermos a las plazas.
Siempre debemos depositar nuestra confianza en el Señor, Él no nos deja de su mano y, siempre, estará a nuestro lado, aunque nosotros no seamos conscientes de ello.
Hoy el Evangelista San Marcos nos narra el martirio de Juan el Bautista presentándonos varios personajes: Jesús cuya fama iba creciendo y que no dejaba indiferente a nadie, formándose cada cual una opinión sobre su persona.
Juan no era la luz, sino testigo y precursor de la luz. Predicaba la justicia, la conversión, la santidad, la verdad, la vuelta de los corazones y de las actitudes hacia Dios y Herodías no soportaba que un pobre harapiento le echase en cara su pecado, su no obrar bien.
Herodes, nos dice el evangelista, a pesar de estar viviendo fuera de la Ley de Dios, respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo. ¿Qué pasó pues para que dejando a un lado su aprecio por Juan ordenara matarlo?
No sirvió que Herodes escuchara a Juan pues al final le traicionó de una manera muy inesperada solo por quedar bien ante los demás, así mismo en nuestra actualidad encontramos personas que incluso, se traicionan a sí mismas, solo por quedar bien ante las demás personas.
Debemos tener muy claro y presente quienes somos y reconocer muy bien cuál y cómo es nuestra fe hacia Dios, para no caer en el error que cometió Herodes.
El mensaje del evangelio nunca ha brotado en medio de la ostentación y la riqueza, sino desde la sencillez, la pobreza y la coherencia de donde nace la predicación.
Jesús insta a sus apóstoles a tener cómo máximo afán, el llevar su mensaje y hacerlo sin otros objetivos. Solo deben ser transmisores de lo que han vivido y aprendido junto a Jesús, su Maestro.
Los cristianos, a veces, desconfiamos de nuestra responsabilidad y posibilidad de ser mensajeros de Jesús, dejando esa labor a otros y rechazando ese compromiso.
Oh, María, nuestra esperanza
nuestro amparo y nuestro auxilio,
nuestro refugio, claridad y camino
nuestra madre atenta que nos guardas y guías,
te suplicamos una vez más seas nuestro consuelo,
nuestra bendita mediadora con el Señor
y nos ayudes a conseguir solución en nuestros problemas.

En esta fiesta de la presentación del Señor es un día muy especial para presentarle al Señor a nuestros niños y niñas, para que así como a Jesús, quien como lo relata el Evangelio “El niño iba creciendo y fortaleciéndose, y se llenaba de sabiduría; la gracia de Dios lo acompañaba”, pues para que así mismo todos los niños y niñas crezcan llenos de la gracia de nuestro Señor Jesucristo, para que tengan a través de sus corazones un acercamiento más íntimo con Dios y crezcan siendo grandes seres para la sociedad

Hoy celebramos la vida de cada una de las religiosas del mundo, porque con su carísima, amor a Dios y al prójimo, bondad, disciplina, consagración y entrega al servicio humano hacen de nuestro mundo un lugar mejor para vivir. Gracias por ser luz en nuestros caminos.

Recordemos orar por todos los hombres y mujeres que han consagrado su vida a Dios y que se han dispuesto para ser instrumento de Dios en el mundo entero.😇💙
ilustración tomada de la Hermana Jes.

 

 

Celebramos hoy la presentación de Jesús en el templo. Los sacerdotes del templo de aquel tiempo no cayeron en la cuenta de quién era.
Todos los cristianos disfrutamos de esa alegría. A cada uno de nosotros el mismo Cristo Jesús ha salido a nuestro encuentro y se nos ha presentado como el Señor y Dios de nuestra vida. Gracias a esta presentación hoy gozamos de sentir la alegría y el amor de Dios.
Pero esta gran buena nueva, también venía con un futuro desgarrador, porque en algunos años Jesús recibiría el desprecio y la traición del hombre, esto le traería dolor a su madre María.
Un sentimiento que todos los cristianos compartimos con María. También a nosotros se nos rompe el corazón de dolor al ver que muchos de nuestros contemporáneos rechazan a Jesús.

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