Para dar respuesta a las necesidades de la Iglesia y comprometidas en la actualización del Carisma, un grupo de hermanas inquietas por hacer vida los valores evangélicos de pobreza y compromiso con los más pobres, no sin dificultades, pidieron a la Superiora Provincial, entonces Hna. Teresa Imelda, hacer una experiencia, no Institucionalizada, y encarnada en el pueblo, en un barrio pobre.

Después de reflexionar y de haber convivido con las gentes del barrio, consultaron al Señor Arzobispo Monseñor Aníbal Muñoz Duque, quien autorizó y aprobó “ad experimentum” por dos años, la obra apostólica de Altamira.

 

INICIACIÓN 

 

Analizadas las necesidades y urgencias misioneras, en la realidad de este sector de población marginada, se inició la obra el 19 de marzo de 1969, con una comunidad de tres hermanas: Elvia Beatriz, Rosa Elena y Blanca de Jesús.

Las hermanas crearon un clima de acogida y de respeto para atraer a las gentes, que al principio se mostraban retraídos y extrañados al ver que las hermanas trabajaban y hacían oficios como ellos. 

Las Hermanas siguieron un proceso, así:

° Pre-evangelización por la amistad, acogida, diálogo, visitas domiciliarias, servicio de enfermería, consejería y horario abierto a todas las personas.

° Evangelización mediante el anuncio de Cristo y de su mensaje, por el testimonio de vida y por la palabra, compartiendo diariamente penas y alegrías, a lo cual la gente respondió con interés.

° Catequesis sacramental, con un plan organizado a lo largo del año para la preparación al Bautismo, Primera comunión y la confirmación para niños y adultos. Posteriormente se fundó la Escuela Parroquial para Catequistas (ESPAC) con la Hna. Yolanda Pérez.

° Orientación religiosa, dada en estrecha relación con la parroquia, a los padres de familia por medio de charlas y reuniones.

° Compromiso para construir una comunidad cristiana alrededor de la Palabra y de la Eucaristía diarias.

° Capacitación a señoras a través de talleres de modistería, lencería, tejidos, macramé, cintas, porcelanicrón.

En 1970, quisieron cerrar la obra por algunas dificultades a nivel de relaciones con la Parroquia, pero los feligreses impidieron la salida de las hermanas. En 1972 se organizó el Centro de Salud y al lado de éste, la pastoral matrimonial, el Evangelio compartido proyectado a las familias. 

Para colaborar con la economía de la comunidad, una de las hermanas hizo una experiencia de trabajo en fábricas en el centro de la ciudad: Pat primo, El Anzuelo, Paños Morris. Allí se dio cuenta de las injusticias de los patronos con los trabajadores, motivo por el cual, renunció.

En 1974, se consiguió un lote para construir la vivienda de las hermanas. En el mes de junio se iniciaron los trabajos y en poco tiempo se construyó la obra. Gracias al esfuerzo de la Provincia, hoy se tiene la casa abierta a todas las personas que acuden a ella en busca de ayuda material y espiritual. Siempre encuentran una mano amiga que les brinda calor humano y remedio a sus necesidades.

 

EN LA ACTUALIDAD

 

Se continúa el trabajo de pastoral parroquial: Pastoral Social con abuelos, se lleva la comunión a los enfermos y se ejerce el ministerio extraordinario de la Comunión los domingos y festivos, se lleva la coordinación y Catequesis a grupos de familias en el programa de la Catequesis Familiar de Iniciación a la Vida Cristiana, con énfasis en la Eucaristía (CFIVC). Los padres se preparan semanalmente para ser los primeros educadores de la fe de sus hijos, en sus hogares; Esta Catequesis compromete a las familias a ser discípulas misioneras. 

También se continúa el trabajo, promoción integral, cursos de Artesanías, primeros auxilios, inyectología en casa y a domicilio. Como una respuesta a las necesidades, desde el 2004 se organizó una fundación con las mujeres cabeza de familia, con el nombre “Mujeres Empresarias Marie Poussepin”. El Objetivo es formar mujeres empresarias exitosas, para mejorar la calidad de vida de sus familias y el entorno social, según el carisma de Marie Poussepin. Después de haber buscado diferentes alternativas con capacitaciones y comercialización de productos, se vio la necesidad de optar por una sola línea que lograra continuidad para alcanzar las metas propuestas, y se escogió la Agricultura Urbana y Arte Ecológico. No sin lucha, fracasos y tenacidad, se han alcanzado logros significativos, con apoyo de la Provincia, de voluntarios particulares y diferentes universidades de Bogotá y de una Universidad de EEUU., cuyos estudiantes han estado viniendo cada año a hacer sus prácticas con la Fundación. 

El estilo de la comunidad es sencillo, acogedor, laborioso y pobre. El tiempo se distribuye entre vida comunitaria, trabajo, estudio, oficios de la casa y apostolado. Las hermanas son instrumento de misericordia, apoyo y ayuda para los más necesitados.

H. Alba Leonor Carvajal Carrillo

 

 

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